Sesión preboda en Coveñas | Santiago & Erika, una tarde antes del gran "sí"
Hay sesiones preboda que comienzan mucho antes de que la cámara haga el primer clic. Esta fue una de ellas.
Viajamos hasta Coveñas, en la costa colombiana, para acompañar a Santiago y Erika en uno de los fines de semana más importantes de sus vidas. Ellos confiaron en nosotros para documentar tanto su sesión preboda como el día de su matrimonio, y desde que llegamos se respiraba esa mezcla de emoción, nervios e ilusión que solo se vive cuando falta tan poco para dar un paso tan importante.
Era el día previo a la boda. Mientras familiares y amigos corrían de un lado a otro organizando los últimos detalles, coordinando cada momento y asegurándose de que todo estuviera listo, nosotros aprovechamos la tranquilidad de la tarde para escapar con los protagonistas y regalarles un espacio solo para ellos.
La playa de Coveñas, la brisa del Caribe y la cálida luz del atardecer hicieron el resto.
Pero, por encima de cualquier paisaje, hubo algo que llamó mi atención durante toda la sesión: la forma en que Santiago miraba a Erika.
Hay miradas que no necesitan explicación. Bastaba observar cómo la contemplaba para entender que ella es su princesa, la niña de sus ojos, la persona que ocupa un lugar irremplazable en su vida. Cada gesto reflejaba admiración, respeto y un amor profundo que no necesitaba palabras para hacerse evidente.
Y Erika respondía con esa alegría tan natural que la caracteriza. Sus risas, su espontaneidad y la complicidad que existe entre los dos hicieron que todo fluyera sin esfuerzo. No hubo necesidad de forzar poses ni de inventar momentos; ellos simplemente disfrutaron de estar juntos, y las fotografías se encargaron de contar el resto de la historia.
Como fotógrafo, disfruto especialmente de este tipo de sesiones porque permiten detener el tiempo en medio del caos que suele acompañar los preparativos de una boda. Durante unas horas, desaparecieron las listas, las llamadas y la organización. Solo quedaron Santiago, Erika y la ilusión de comenzar una nueva etapa.
Esta fue la antesala perfecta para un día inolvidable. Al día siguiente viviríamos una boda maravillosa, pero esa será una historia para otra publicación.
Gracias, Santiago y Erika, por permitirnos acompañarlos en este momento tan importante. Espero que, cada vez que vuelvan a ver estas fotografías, recuerden no solo la belleza de Coveñas, sino también la tranquilidad de aquella tarde y la emoción de saber que estaban a solo unas horas de decir "sí" para toda la vida.



